Escudo de armas

El escudo de Sádaba rinde homenaje a su antigua fortaleza, convertida en pieza representativa de sus Blasones municipales

Escudo de SádabaSu existencia está atestiguada desde principios del s. XVI, por lo que ostenta una veteranía indiscutible. Está timbrado de corona real por ser villa de realengo según privilegio concedido por Jaime I El Conquistador y confirmado posteriormente por Martín El Humano.

El escudo de armas lo encontramos en dos bellos ejemplares policromados grabados en piedra, en la base y ambos lados del altar mayor de la Iglesia parroquial, así como en el púlpito con fecha de 1561 y en el exterior, formado parte de la entrada principal, que data de 1541 ó 1542. Un sello del Ayuntamiento de 1561 en perfecto estado de conservación, que timbraba sobre cera o lacre, posee las mismas características. 

A partir del s. XVII el escudo sufre ligeras alteraciones. Durante la guerra de Sucesión, la Villa se alinea incondicionalmente en las filas de Felipe V. Éste en reconocimiento a sus merecimientos, fidelidad y al saqueo que padeció, le concede por sendos decretos (4 de julio y 30 de agosto de 1708) la merced de poder añadir a sus armas una flor de lis y que perpetuamente tenga y goce del título y renombre de Ilustre y Fidelísima.

Finalmente, en 1985, por decreto de la Diputación General de Aragón, se autoriza al Ayuntamiento de Sádaba a modificar su escudo heráldico tradicional, que quedará organizado en la forma siguiente, de acuerdo con el dictamen de la Real Academia de la Historia: en campo de azur, castillo de oro, surmontado de una flor de lis del mismo metal; bordura de plata cargada con “Ilustre y Fidelísima” en letras de sable; al timbre, corona real cerrada.